Juan Carlos Morales San Juan, asesor técnico de la Secretaría Ejecutiva Confederal de UGT-Formación, analiza en el programa Gestión del Talento de Capital Radio el potencial de las cuentas individuales de aprendizaje y los retos para su implantación en España.
Facilitar que las personas puedan formarse durante toda su vida profesional es uno de los grandes retos de las políticas de formación en Europa. Sobre esta cuestión habló ayer Juan Carlos Morales San Juan, asesor técnico de la Secretaría Ejecutiva Confederal de UGT para Asuntos de Formación, durante su participación en el programa Gestión del Talento, un espacio de FUNDAE en Capital Radio.
La entrevista estuvo centrada en las cuentas individuales de aprendizaje, una iniciativa impulsada desde la Unión Europea para favorecer el acceso de las personas adultas a la formación, independientemente de su situación laboral.
Poner a la persona en el centro de su formación
La propuesta parte de un planteamiento especialmente relevante: que las personas dispongan de derechos de formación que puedan utilizar para mejorar sus competencias y cualificaciones a lo largo de su trayectoria profesional.
Como explicó Morales, la cuenta podría permitir disponer de una asignación personal destinada a formación y facilitar que cada persona pueda elegir, dentro de una oferta con garantías de calidad, aquella que mejor responda a sus necesidades de desarrollo profesional.
La iniciativa europea va, además, más allá de la realización de cursos. Contempla elementos fundamentales como la orientación profesional, el reconocimiento y acreditación de competencias adquiridas mediante la experiencia y el acceso a información sobre las diferentes oportunidades formativas.
España tiene muchas de las piezas, pero debe encajarlas
España se encuentra todavía en una fase de reflexión sobre la posible implantación de estas cuentas. Sin embargo, ya existen instrumentos que podrían formar parte de este modelo: el derecho a la formación contemplado en el Estatuto de los Trabajadores, el permiso individual de formación, la oferta de Formación Profesional y de formación para el empleo, el Catálogo de Especialidades Formativas del SEPE o los procedimientos de acreditación de la experiencia laboral.
Para UGT, uno de los elementos esenciales será garantizar que cualquier avance en este ámbito se realice en el marco del diálogo social y que la formación ofrecida responda a criterios suficientes de calidad. Especialmente cuando hablamos de recursos públicos, resulta imprescindible garantizar la calidad de los centros y de las acciones formativas.
El objetivo: que más personas puedan formarse
La Unión Europea se ha marcado como objetivo que, en 2030, el 60 % de las personas adultas participe anualmente en actividades de formación. Las cuentas individuales de aprendizaje se plantean como una herramienta complementaria para avanzar hacia ese objetivo, pero no sustituyen las políticas públicas de formación ni la responsabilidad de las empresas respecto a la formación de sus plantillas.
Como señaló Juan Carlos Morales durante la entrevista, el verdadero potencial de este instrumento reside en que puede ayudar a ordenar y hacer más accesibles los derechos y recursos que ya existen, situando a las personas en el centro y facilitando que conozcan las posibilidades de formación a su alcance.
Desde UGT Formación defendemos la formación a lo largo de la vida como un derecho y una herramienta para el desarrollo personal y profesional de las personas trabajadoras, capaz de mejorar sus condiciones de empleabilidad y permitirles afrontar con mayores garantías los cambios del mundo del trabajo.
Escucha la intervención completa de Juan Carlos Morales San Juan en Gestión del Talento.

