La relación entre formación y migraciones es ya un tema central en el debate laboral español, especialmente ante un relevo generacional sin precedentes.
Cesc Poch, responsable Confederal de Migraciones de UGT, recuerda que en la próxima década España perderá cinco millones de trabajadores y solo incorporará 1,8 millones de jóvenes: el país necesita más población activa.
Poch subraya que la inmigración es diversa y mayoritariamente regular, con perfiles cualificados que buscan formarse para acceder a empleos de calidad. La formación se convierte así en un puente directo hacia la integración laboral, también para menores no acompañados, cuyo potencial es enorme cuando se les ofrece oportunidades reales.
En un contexto de posible regularización extraordinaria, UGT insiste en que la formación es esencial para salir de la economía sumergida y mejorar la empleabilidad. Microcredenciales, formación sectorial y herramientas digitales – incluida la traducción automática en el aula – aceleran este proceso, aunque persisten retos como la lentitud en la homologación de títulos.
El representante de migraciones de UGT recuerda que la falta de mano de obra en sectores como agricultura u hostelería está ligada a condiciones laborales insuficientes. La integración se fortalece con la reagrupación familiar y la convivencia cotidiana, desmontando mitos sobre el uso de servicios públicos.
Su mensaje final es claro: “acceder a un trabajo digno pasa por la formación. La regularización y el aprendizaje continuo representan una oportunidad para construir un mercado laboral más justo, inclusivo y sostenible”.


